Christian Colombo Cordero
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Al son de la marimba, arrullos y poemas, con la algarabía y el sabor que caracteriza a los pueblos afroecuatorianos, el extenso cantón esmeraldeño de Eloy Alfaro (4.352 km2) se prepara con todas las galas para recibir el carnaval. Esa es la tradición de esta zona del país durante cualquier festividad y época del año, con la que este pueblo eminentemente pesquero recibe a los turistas, especialmente para su celebración más importante y multitudinaria, la del santo negro, San Martín de Porres, que se celebra el 3 de noviembre, fecha en la cual, casi toda la provincia de Esmeraldas, se vuelca en lanchas rumbo a la cabecera cantonal, Limones, y el sector de Canchimalero, donde es el festejo. A todos los encantos tradicionales y de su gente hay que sumarle su gran belleza natural. Sus hermosas playas y estuarios, aún poco conocidos, son propicios para pasar momentos inolvidables en tranquilidad, lejos del bullicio de las grandes ciudades. Por ello, esta vez el equipo de SEMANA se dirigió a ese rincón del país, para entregar a los lectores una visión aproximada de este pueblo de tradiciones, en el que lo más común en sus habitantes es pasar gran parte del tiempo embarcados en una lancha, fibra o canoa, surcando los mares, ríos y estuarios, porque esa es la forma de comunicarse entre pueblos.
LAS PEÑAS
La primera parada, aún en automóvil, por la vía Eloy Alfaro-San Lorenzo, de la Y hacia la izquierda, se accede a Santa Lucía de Las Peñas, una playa encantadora que fue elevada a parroquia en el 2011, localizada a 75 kilómetros de la ciudad de Esmeraldas. Allí, a diferencia de otros pueblos, es posible hacer base y pernoctar en cualquiera de sus 26 hoteles, hostales y hospederías comunitarias con capacidad regular para 1.500 personas, y “hasta 5.000 en feriados”, asegura Alcira Reasco, funcionaria de la Dirección de Turismo del cantón.
Sus pintorescas calles revestidas de concha y sus 46 coloridos bohíos (cabañas) asentados a lo largo de la playa, al pie del Océano Pacífico, muy similares a los de Atacames, pero dedicados a la gastronomía más que a la farra, reciben a los visitantes con los brazos abiertos para ofrecer los más exquisitos platillos extraídos directamente del mar.
Los bañistas pueden disfrutar tranquilos de sus aguas salinas, debido a que en su interior una formación rocosa submarina, tipo peña, impide el paso agresivo del mar.
Poco a poco, desde el 2005, según Miguel Martínez, presidente de la Asociación Hotelera de la localidad, este pueblo de pescadores le apuesta al turismo como otra fuente alternativa de sustento, en especial, gracias al impulso e inversión procedente de la Sierra, quienes encontraron allí su refugio de descanso vacacional y, en algunos casos, su residencia permanente. Tal es el caso de doña Imelda Herrera, quien emigró desde el extremo sur del país, de su natal Loja, para montar en la playa un pequeño restaurante (bohío) llamado ‘El Sabor Costeño’, un comedor con delicias gastronómicas de calidad como la langosta encocada, el arroz marinero, la concha asada, entre otros exquisitos platos, que se pueden disfrutar frente al mar.
Es que, admirar el paisaje, en especial cuando el ocaso llega a su amplia y ancha playa de conchilla, de casi 8 km., es un espectáculo natural digno de recrear en una pintura o de grabar en un filme, pero no cualquier película, sino una romántica, en especial después de haber visitado las ‘Cuevas del Amor’.
Sobre el extremo izquierdo del balneario, cuando la marea empieza a bajar, es tiempo para conocer este capricho de la naturaleza ‘dibujado en el lienzo de la playa’. Se trata de unas peculiares grietas rocosas, con cortes rectos y geométricos casi precisos, que ‘desnudan’ las capas tectónicas de la tierra, que se han convertido en el escondite predilecto para las parejas de enamorados, en especial de jóvenes, quienes se cobijan en sus sombrías ‘entrañas’ para dar rienda suelta a sus pasiones.
Sin embargo, no todo es color de rosa, la falta de servicios básicos como alcantarillado y agua potable, sin olvidar sus frecuentes apagones, son la queja constante de sus moradores, quienes ansían de parte de las autoridades una intervención inmediata, para poder ofrecer un mejor servicio a los turistas.
Por lo pronto, sin desanimarse y con el entusiasmo que los caracteriza, están organizando por tercera ocasión para carnaval, el Festival Cultural de Ciencias, Saberes, Sanación y Arte, que se inaugurará oficialmente el próximo sábado 18 de febrero con el Pregón de la Franja Costera, donde participarán sus 15 comunidades.
Dentro del programa, a decir de Alcira, se tiene contemplado realizar concursos de gastronomía, carreras de caballos, desfiles de reinas, presentaciones de marimba, contiendas de arrullos, poesías y otras actividades que esperan captar la atención de los turistas nacionales y extranjeros, en esta temporada 2012.
POR LA RUTA FLUVIAL
Más adelante, continuando por la vía Las Peñas-La Tola, donde la carretera llega a su fin, está la población pesquera La Tola, punto de encuentro obligatorio para todos aquellos que desean trasladarse en lancha hacia las otras comunidades de Eloy Alfaro. Las calles son reemplazadas por canales de ríos y estuarios, donde el entorno está regido por el verde de los manglares y humedales, parte de la reserva ecológica Cayapas-Mataje, que conducen a escenarios naturales ancestrales como La Tolita Pampa de Oro, donde se encontró la famosa pieza de oro con forma de sol, hoy emblema del Banco Central del Ecuador; Limones, cabecera cantonal; Canchimalero y demás comunidades.
Después de 20 minutos de viaje, en lancha rápida, o de 30 a 40 minutos en fibra normal, se lle-ga a Limones, una isla de 40 hectáreas, con una población de 7.000 habitantes, que recibe a los visitantes con un espectáculo de danza de marimba, a cargo de John Jairo Midero, director del grupo de niños de la comunidad, quienes alegres danzan al son de ‘La Caderona’ y el ‘Mosaico’. El contoneo de cuerpos, con sus movimientos de caderas, sacudida de brazos y pisoteo de plantas de pie descalzas contra el piso, animan a los presentes, quienes siguen el ritmo de los rústicos instrumentos como el tambor, bombo, bomba y, por supuesto, la marimba, con las palmas de manos.
Para Cindy Jiménez, misionera del Movimiento Religioso Clateriano de Colombia, quien radica en el sitio desde hace tiempo, este tipo de actividades nacen con el objetivo de crear espacios artísticos para los niños, como una forma de liberar su imaginación y talento, hasta cierto punto apresado, por la falta de recursos económicos y al aislamiento al que han sido sometidos por parte del gobierno.
Después del espectáculo, digno de aplaudir, los viajeros se despiden de la isla para, nuevamente en ‘fibra’, trasladarse a otra más grande, ubicada a escasos minutos de recorrido, donde sus playas vírgenes son predilectas para un chapuzón solitario, apartado de las aglomeraciones de personas. Es Canchimalero, beneficiada con un aporte económico del gobierno, superior a 60 mil dólares, con la construcción de un sencillo centro recreativo comunitario de usos múltiples para recibir al turista y brindarle sus delicias gastronómicas a bajos costos, que no superan los 4 dólares, preparadas por las mujeres del pueblo.
Romina Valencia, nativa de 46 años de edad, es una de las encargadas de preparar los platillos típicos esmeraldeños, en su mayoría encocados, pero con un toque peculiar de sabor, apoyado de especias y hierbas de la zona, que no revelan sus nombres para que su deliciosa fórmula se mantenga en secreto.
En la isla, que alguna vez tuvo su auge económico inmerso en la agricultura, donde inclusive se construyó una pista aérea para trasladar la materia prima, hoy ‘sepultada’ por el bosque, es ‘hogar’ del Santo Negro, San Martín de Porres, donado muchos años por Aurelia Mosquera, una “famosa contrabandista devota del Santo que encomendaba sus viajes por los estuarios para siempre regresar sana y salva”, asegura Erlinda Reasco, de 87 años, la más anciana de la comunidad.
Hoy, la figura de San Martín ha trascendido al punto de que todos los 3 de noviembre, fecha conmemorativa de su fallecimiento, decenas de embarcaciones adornadas con flores, pancartas y guirnaldas, procedentes de toda la provincia, se trasladan al pueblo, donde la algarabía y la rumba se enciende al máximo.
BALNEARIOS VÍRGENES
Ya de regreso, nuevamente en tierra firme, por la misma ruta de La Tola-Las Peñas, en medio de ambas poblaciones, donde está la puerta de entrada oficial a la Reserva Ecológica Cayapas-Mataje, ubicada en la comunidad de Majagual, está una playa vírgen que toma el nombre del pueblo. Desde la carretera, por la derecha, se ingresa por un camino vecinal sin asfaltar, hacia el balneario. Los autos deben obligatoriamente quedarse parqueados varios metros atrás de la arena, debido que por la localidad pasa una pequeña vertiente que debe ser cruzada por un betusto puente de madera o en lancha, para acceder al otro lado.
La playa, bien podría compararse en su tamaño y amplitud al balneario de Olón, pero prácticamente deshabitado. Solo hay 20 familias que no superan las 60 personas asentadas en la cercanía. Allí, el silencio profundo es el gobernante, donde solo sale a relucir ‘el canto de las olas’, aptas para nadar con tranquilidad.
Estos son parte de los destinos que ofrece Eloy Alfaro, que en total cuenta con 9 playas, entre ellas, el Rompido, Molinita, Olmedo, Bendita, La Barca y San Pedro, que también esperan por usted.
Cantón Eloy Alfaro, Esmeraldas.
País: Ecuador.
Provincia: Esmeraldas.
Cantón: Eloy Alfaro.
Parroquias: Limones (cabecera cantonal), Anchayacu, Camarones, Colón, Eloy de María, Borbón, La Tola, Luis Vargas Torres y Maldonado.
Playas: Las Peñas, Canchimalero, Majagual, Rompido, Molinita, Olmedo, Bendita, La Barca y San Pedro.
Población: 39.739 habitantes (2010).
Clima: Húmedo tropical.
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