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Hipsy Robles
roblesh@granasa.com.ec
Son muchos los exámenes médicos, pero al menos 12 de ellos atemorizan a la mayoría de los pacientes, independientemente del sexo, y pese a que los especialistas insisten en que no son dolorosos. Sus nombres y los sofisticados equipos con los que se practican, generan nerviosismo y malestar.
Y es que el escenario para la mayoría de esos exámenes es un cuarto frío, con grandes máquinas, en donde el paciente, escaso de ropa, espera asustado su práctica.
Por lo general, esas pruebas no son dolorosas ni molestan, pero ocasionan incomodidad y, en el peor de los casos, vergüeza, pues muchas de ellas tienen que ver con el pudor. Una de ellas, por ejemplo, se da en el campo proctológico, y consiste en que el médico practica el tacto rectal al paciente para constatar el estado de la próstata.
Guillermo Pérez Matamoros, médico proctólogo, asegura que la prueba no es dolorosa, siempre que el paciente colabore.
No obstante, reconoce que muchos hombres se niegan a dicho examen por considerar que atenta contra su virilidad. “Esto no es cierto”, manifiesta Pérez, quien explica los beneficios de la prueba, pues con dicha exploración el médico palpa sensibilidad, cambios de temperatura, alteración de la anatomía, flacidez o contracción de la glándula como paso previo a la emisión de un primer diagnóstico.
Igual ocurre con el área mencionada, que realiza pruebas comprobatorias, el gastroenterólogo ordena la endoscopia alta o baja para determinar ciertas enfermedades gástricas y su gravedad.
Jimmy Sigüencia, especialista en la rama, explica que estos exámenes sirven para diagnosticar problemas de esófago, estómago o duodeno.
Indica que la práctica de la endoscopia, requiere que el paciente esté en ayunas.
En cambio, para la colonoscopia se necesita una preparación previa, con dieta líquida por 24 horas, y la toma de una solución precolonoscópica para limpiar el intestino, pues el examen consiste en la introducción del colonoscopio por la región anorrectal, a través del cual se detectan úlceras, divertículos, tumores o pólipos, y se obtienen muestras para estudio histopatológico o la extracción de pólipos.
Ambos exámenes, colonoscopia y endoscopia requieren de una pequeña dosis de sedación.
Otros exámenes que avergüenzan a las pacientes son el papanicolaou y la mamografía. Armando Salcedo Arana, médico ginecólogo, dijo que la resistencia de ciertas mujeres en primer lugar se da por vergüenza a mostrar su intimidad al médico, y en segundo lugar por temor al dolor o a la molestia que puede sentir en el transcurso de la prueba.
Aunque la vergüenza no entra en juego en las pruebas cardiacas, el temor sigue siendo el gran invitado en una prueba de cateterismo, según revela el cardiólogo Agustín Loor, quien confirma que dicho procedimiento causa temor entre los pacientes. “Muchos temen porque el corazón se examina en su interior con una sonda o catéter”, dice el galeno, y advierte que ese temor no tiene razón de ser porque es una prueba de bajo riesgo que dura 10 minutos.
A estos exámenes se suman los de RX, como la tomografía computarizada, la resonancia magnética nuclear o, la gammamografía, y otros, que incluso afectan a quien sufre de claustrofobia porque para estos exámenes, el paciente permanece inmóvil, acostado sobre una camilla y dentro de una cápsula cerrada en donde solo escucha golpes intermitentes, similares a martillazos o redoblar de los tambores. Con estas pruebas se determinan alteraciones tumorales.
A estas muestras, se agregan la biopsia, que es la toma de muestras de tejidos del cuerpo para comprobar la presencia de cáncer o de cierto tipo de células.
Tanto es el temor, que el endocrinólogo Francisco Vera, asegura que el control de glucosa (azúcar en la sangre) es temido, no por el pinchazo para extraer sangre, sino por los resultados.
Los galenos consultados señalan que es importante que el médico informe al paciente en qué consiste el examen, aunque ello no garantiza que este se tranquilice y recomiendan al tecnólogo infundir confianza al paciente.
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