Edición: Domingo 15/enero/12

La serena energía que da el taichi

Resultados. Con la práctica de esta gimnasia obtendrá mayor flexibilidad y vitalidad, reduciendo el riesgo de enfermedad.

Stalin Díaz
Rechazar al Mono

Cepillar la rodilla

La crin del caballo salvaje

Mover las manos como nube

Gallo dorado sobre una pata

Patada del talón

Acariciando la cola del GORRIÓN

Cierre de movimientos

Redacción Semana
semana@granasa.com.ec

Ya pasaron las fiestas y ahora ¿las cuentas por pagar y otras preocupaciones lo tienen al borde de un ataque de nervios? No permita que el estrés afecte su salud física y emocional. La práctica de taichi es ideal para aprender a controlar la energía interior, el ritmo cardíaco y la respiración.

Este arte milenario se fundamenta en una serie de posturas que se enlazan unas con otras a través de movimientos largos, fluidos y lentos que se realizan al ritmo de la respiración. Su objetivo: estimular el flujo de la energía vital (yin-yan) que, según la medicina tradicional china, tiene que circular a lo largo de los meridianos sin ningún tipo de interrupción.

Explica el instructor, Xavier Hidalgo, que una descompensación de esas energías (yin-yan) conlleva a un desequilibrio a nivel físico o mental, y con ello al debilitamiento del organismo y la aparición de enfermedades. “De allí la importancia de saber cuidar esa ‘energía vital’ de ambientes contaminantes que intoxican el organismo”.

A los pocos minutos de iniciar con la secuencia de ejercicios se produce el efecto del desbloqueo de las energías estancadas (yin-yang). “La circulación sanguínea aumenta permitiendo una oxigenación de todas las células del cuerpo”, expresa Narcisa Hinojosa, instructora de taichi.

Los dolores de cuello (por contractura muscular) y de espalda desaparecen al adquirir una correcta postura y relajación de la columna. Además de mejorar la función cardiovascular, problema de artritis, esclerosis múltiple y fibromialgia”.

Esta gimnasia es practicada, en su mayoría, por personas adultas, pero también es para jóvenes. El tiempo de ejercicio oscila entre los 30 minutos y una hora, en ambientes al aire libre para establecer contacto con la naturaleza “aprovechando de esta manera la gran cantidad de energía limpia”, recalca Hidalgo.

El maestro Jin Xiang Guo Li (más conocido como Jinming) nos ofrece una rutina que comprende los 8 movimientos básicos del taichi.

Rechazar al Mono

1.- Con la espalda firme y las rodillas ligeramente flexionadas, las palmas al frente, voltee la palma de la mano derecha y llévela hacia atrás mientras levemente empuja con la izquierda. Se repite de izquierda a derecha.

Cepillar la rodilla

2.- Con un giro de manos, las piernas flexionadas, la mano derecha descansando a la altura de las caderas, mientras la otra, en posición de ‘L’ la mueve hacia adelante, empuje con el talón plantar, gire el tronco para el lado derecho mientras se empuja levemente con la derecha. Repetir para el otro lado.

La crin del caballo salvaje

Conserve la posición anterior, doble la pierna izquierda mientras la otra permanece atrás, coloque las manos en el centro como si sostuviera una pelota, suba la mano derecha y sostenga la mirada sobre su palma, mientras la otra mano se mantiene a nivel de la cadera.

Mover las manos como nube

Con las rodillas flexionadas, suba la mano que tenía descansando a nivel de la cadera y realice con ambas movimientos circulares. Rote de derecha a izquierda.

gallo dorado sobre una pata

Eleve la pierna derecha a la altura de la cintura y flexione hacia abajo, el brazo doblado a la misma altura, mantenga la posición por unos segundos y repita del otro lado. (La otra mano se mantiene a la altura de la cadera).

Patada del talón

Mientras se apoya en la pierna derecha, flexione la pierna izquierda, patee al aire y nuevamente flexione. Mantenga los brazos extendidos, con la mirada en dirección a la mano. Repita con la otra pierna.

Acariciando la cola del gorrión

Imite la postura de la foto, primero coloque las manos como si sostuvieran un balón, luego súbalas y bájelas en forma de arco hacia atrás, cruce y empuje hacia adelante como si hubiera un peso. Repita.

Cierre de movimientos

Inicie el ejercicio de pie con las piernas abiertas y las palmas de las manos hacia adelante, luego flexione la pierna izquierda y proceda a hacer círculos con ambas manos, crúcelas y hágalas descansar a la altura del pecho. Retorne las piernas a la posición inicial.

 

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