Edición: Domingo 15/enero/12

Patricia Donoso: “El mejor vino es el que gusta”

Redacción Semana

La quiteña Patricia Donoso, directora ejecutiva de la Cofradía del Vino, recuerda que en su casa solo se servía esta bebida en ocasiones especiales y nunca hubo la costumbre de hacerlo en forma frecuente. Se involucró en este mundo casi por casualidad y gracias a él despertó al máximo sus sentidos, aprendió a disfrutar de las cosas sencillas de la vida, como apreciar la naturaleza o reunirse con los amigos sin pretexto alguno.

Este año, la agrupación que dirige cumplirá 10 años de existencia, por lo que entre sus planes está abrir el “Salón del gusto”, un espacio dentro de sus oficinas para capacitaciones y degustaciones de uso exclusivo para los 1.060 socios de la Cofradía, los cuales espera incrementar.

En 1994 creó su propia empresa de eventos con lo cual se empezó a relacionar con los vinos, pero aquello no tomó forma sino hasta años después, a raíz de la visita de unos amigos chilenos en cuyas reuniones no faltaba el vino y conversaciones en torno a su aroma y sus cepas.

Sus amigos le comentaron que todo lo aprendieron con un enólogo en Chile, pero como resultaba costoso viajar allá para que más gente se especialice, Patricia decidió hacer un curso en Quito el cual tuvo tal aceptación que debió traer al enólogo internacional por tres ocasiones más.

“Al conocer a los importadores, amantes del  vino y con un grupo económico, decidimos  con Grace Donoso presentar un proyecto de  un club para unir esfuerzos y fue así como con el apoyo de ellos se conformó una corporación sin fines de lucro para fomentar la cultura del vino en el país”, dice.

En el 2008 ayudó a crear la especialización de Sommellerie en la Universidad San Francisco, con lo cual se convirtió en una de las pocas mujeres en participar de la primera promoción.

¿Cuál es el rol de la Cofradía del Vino?

Fomentar esta cultura en el país a todos los actores, amantes del vino, clubes, restaurantes, estudiantes universitarios; motivar a cambiar la cultura alcohólica de los jóvenes. Tenemos un refrán que dice “ni solo, ni a solas” y eso es compartir y maridar con la gastronomía en forma moderada y saludable. Como directora ejecutiva estoy al frente del desarrollo de las actividades anuales de la Cofradía y entre otras actividades contribuyo al bienestar de los cofrades.

¿Cuáles son las mayores satisfacciones que le ha dado esta actividad?

Haber contribuido con el desarrollo de la cultura del vino en el Ecuador, colaborar en posicionarlo como un país culto en vino y que cada uno de los socios disfrute del vino con cultura.

¿Cómo perciben nuestra actividad vinícola desde el exterior?

Estamos empezando con pie derecho. No son más de unos 10 años que Dick Handal empezó con la producción de vino Chaupi Estancia Winery en el sector de Yaruquí con reconocimientos internacionales con su vino blanco Palomino, y ahora contamos además con Dos Hemisferios que con su tercera cosecha, se ha hecho merecedor a varios premios.

Es raro que una mujer esté al frente de este mundo, que en apariencia, es masculino... ¿Ha tenido inconvenientes por ello?

En la administración de La Cofradía somos 4 mujeres y 1 hombre, nuestro enólogo. En realidad nunca nos hemos sentido incómodas. No ha existido ningún problema ni malestar con las funciones; es más, creo que la pasión y entrega con la que hemos trabajado nos ha abierto muchas puertas.

¿Qué le hace falta al Ecuador para desarrollarse en la actividad vinícola?

El Ecuador cuenta con muchos microclimas aptos para la producción de vinos, pero creo que no es el momento de invertir en esta actividad por la cantidad de impuestos a la que han sido expuestos el sector de vinos y licores. Los costos son demasiado altos para que exista interés en invertir, esperemos que en un futuro pueda haber mejores condiciones.

¿Podría indicarnos cómo es la actividad en cofradías en países como Colombia, Perú, Chile o Argentina?

Colombia y Perú como Ecuador tienen una producción de vino muy pequeña y están incrementando su consumo. Ellos no cuentan con un club sin fines de lucro como La Cofradía por lo que la cultura ha crecido más lentamente. Pero ellos, en cambio, no tienen la carga impositiva que tiene el Ecuador por lo que tienen mayor posibilidad de tener vinos de todas partes del mundo. Países productores de vinos como Chile y Argentina, donde el vino ha sido parte de su cultura gastronómica, también están educando a los consumidores, porque una cosa es la costumbre y otra la cultura. Ahí de igual manera nacieron, no hace mucho, las llamadas escuelas de sommellerie, que son un factor estratégico para la difusión de esta bebida.

Usted ha sido juez internacional en eventos relacionados al vino, ¿qué debe calificar como tal?

El juez califica los atributos del vino en lo que es vista, nariz y gusto. Se realizan catas a ciegas y se llega a catar alrededor de 50 vinos. Es un trabajo muy intenso.

¿De los vinos que ha probado, cuál es a su criterio el mejor?

El mejor vino es el que a uno le gusta. Tengo cepas preferidas de acuerdo al momento y un blanco fresco de aperitivo, un tinto suave para una pizza, un complejo para una asado y por qué no... un espumante con un postre de frutas. Cada vino es para cada ocasión.

¿En su familia alguien ha heredado esta afición?

En la familia todos disfrutamos de esta bebida. Pero hija Gabriela que acaba de graduarse en Comunicación, ha realizado pasantía en viñedos de Italia y este año se va para Argentina y Chile. Su maestría será en manejo de vino y sommellerie.

¿Cuáles son los frutos que considera haber alcanzado estando al frente de la Cofradía del Vino?

Posicionar al Ecuador como un país culto, dar las herramientas a los amantes del vino para disfrutar esta bebida, la creación de la especialización de Sommellerie con la Universidad San Francisco e incrementar el consumo del vino en un 170%. Este año seguiremos viajando a los países productores de vino como Chile, el sur de España y Portugal. (M.F)

Pregunta clave: ¿Cómo estamos fomentando la cultura del vino?

“Los esfuerzos que realizamos los importadores de vino con sus respectivas marcas ha marcado un antes y un después: Aumentó el consumo de vino de 1 copa a 1 y 1/2 botella por año, además de vinos de calidad, se está capacitando más a los saloneros, entre otros logros”.

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