Mariví Fierro
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La pequeña Isabella, de cuatro años, se entusiasma cuando acude al curso vacacional en el que ha aprendido a vencer su timidez. Sus padres escogieron para ella la temática Cuentos, donde la psicopedagoga Daniela Ayora Guevara, licenciada en Educación Especial y una de las directoras del Centro Familiar Blossom, la hace participar junto a otros niños de actividades lúdicas, luego de leerles la historia “La princesa con vergüenza”.
Como ella, son muchos los menores quienes tienen la oportunidad de desarrollar sus habilidades y destrezas, así como mejorar comportamientos errados con los cursos vacacionales que ofrecen las academias de la ciudad. Desde natación, artes marciales, pintura, danza, cocina y hasta yoga para niños están entre las ofertas. Pero ¿saben los progenitores exactamente qué es lo que más les conviene a sus hijos? y ¿qué ventajas les ofrece inscribirlos en curso vacacional determinado?
Ventajas de los cursos vacacionales
Para la psicóloga clínica Carolina Espinosa, del Centro Psicoterapéutico, Ansuz, la principal ventaja que ofrecen los cursos vacacionales para los niños es que les ayuda a mantener una estructura en la organización de sus actividades. Y es que el periodo vacacional ofrece “muchas horas libres”, de ahí que para los pequeños es importante esa “organización a partir de los 3 años, pues a esa edad el niño o niña ya empieza a socializar con su entorno y tener en cuenta responsabilidades que debe empezar a asumir”.
Otra ventaja, dependiendo del curso vacacional que se tome, es que ayuda a desarrollar su creatividad así como el hecho de aquirir mayores destrezas sobre todo en aspectos que no se trabaja en la educación regular, como son las artes. “Por cultura no se las introduce de una forma continua o lo que se da en clases es algo muy rígido. En un curso vacacional tiene la oportunidad de explayarse en su creatividad”, dice la especialista.
Para los padres, el hecho de que sepa que tiene a su hijo en curso vacacional le da también la tranquilidad de saber que no está perdiendo el tiempo viendo todo el día televisión o en los videojuegos caseros, sino que más bien se está preparando en algo útil, lo que sin duda redundará también en su rendimiento escolar. Y es que su parte cognitiva está siendo alimentada con los diferentes aprendizajes.
La psicóloga Katherina Lazo dice que es importante que en el período vacacional los niños se desliguen de los estudios formales, sin tener la presión de cumplir con deberes ni lecciones y en caso de que, por algún motivo requiera refuerzo académico, debe ser combinado con actividades de recreación.
Un curso de inglés por ejemplo puede ser tomado con clases de natación o baile o pintura, artes marciales o lo que le llame la atención al niño. “Hay que valorar también el tiempo libre de este período, ya que ejerce gran influencia en la creatividad, por lo que no hay que saturar a los chicos con muchas actividades, sino más bien dar la pauta desde pequeños de ir probando una u otra para ver si hay inclinación o mayor gusto por una en especial o varias”, agrega.
¿Cómo elegir un curso vacacional?
La psicóloga Lazo dice que es importante que el chico esté en una actividad porque le llama la atención, porque es agradable, gratificante o divertida y no porque los padres le obligan o solo por reforzar las materias del año escolar que culminó.
Además la oferta que hay en el mercado para elegir un curso es tan diversa que los padres deben tener en cuenta los beneficios extras que le puede ofrecer a su hijo. Por ejemplo, si es un niño muy tímido, un curso de comunicación y liderazgo es ideal, porque lo ayuda a socializar y desarrollar su comunicación intra e interpersonal, dice la especialista en comunicación para el Desarrollo y Gestión del Cambio, Miriam Rojas.
En este tipo de cursos ellos aprenden a desarrollar su inteligencia emocional con lo cual aprenden también a disfrutar más de los juegos y sus amigos. Además, logran construir cierta cohesión familiar, disminuyen la ira y la agresión. En definitiva mejoran sus capacidades emocionales y sociales.
En esta misma línea, los cursos relacionados a la gimnasia mental Braindgym ayudan a desarrollar los hemisferios cerebrales y capacidades como atención, concentración, así como la memoria visual, auditiva y la parte psicomotriz.
Las capacidades del niño se las puede descubrir desde una edad muy temprana, de ahí que elegir una actividad física en estos casos es ideal. Pero si la práctica de algún deporte le parece aburrido como la natación, el volei o el básquet, puede optar por algo más divertido como bailoterapia. “El baile y la música son excelentes para expresar las emociones, así como para orientarnos en espacio”, aconseja Lazo.
En realidad es fácil descubrir cuáles son las fortalezas de los chicos y cuáles son las actividades que más disfrutan y es basándose en ello que debemos elegir un curso vacacional, dice Jenny Benalcázar, psicóloga educativa del colegio masculino Espíritu Santo. En esta entidad educativa a los padres se les da una pequeña charla sobre toda la oferta educativa-recreativa de esta entidad, donde se combina la nivelación de materias con la diversión y el aprendizaje.
Si los padres optan por cursos vacacionales de nivelación deben procurar que el niño viva otro ambiente muy diferente al escolar, dice la psicóloga. También es preciso buscar una atención individualizada. “Hemos visto excelentes resultados con nuestro sistema”, añade Benalcázar pues la combinación con actividades recreativas y artísticas como pintura, danza, modelado, cocina y otros, mejora su autoestima.
En los cursos dirigidos al arte, algunos padres encuentran que en las academias se persigue “obtener resultados” lo cual puede frenar su entusiasmo por matricularlos en algo de ello. “Mi hijo es muy espontáneo en lo que dibuja o pinta, así que siempre converso bien con los profesores antes de inscribirlo en algo de pintura porque no quisiera que su estilo libre se lo limite”, dice Martha Lima, de 36 años, madre de Maribel, de 11 años.
Como consejo, Lima cree que es importante que los padres estén tan pendientes de lo que hacen sus hijos en vacaciones, así como cuando llevan tareas en el periodo escolar. “Mi hija se siente feliz de que haya enmarcado su dibujo que hizo al finalizar su curso de arte”, manifiesta Melisa Torres, mamá del pequeño Ricardo, de cinco.
En cuanto a los facilitadores de los cursos es importante, en lo posible, que sean personas vinculadas al área de psicopedagogía o psicología infantil, pues están entrenados a desarrollar juegos y técnicas de forma lúdica y terapéutica con lo cual el éxito de la formación y aprendizaje están garantizados.
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