Edición: Domingo 08/enero/12

Las uñas delatan su estado de salud

Atención. Si sus uñas están frágiles,con manchas o no crecen, esté alerta, su organismo tiene problemas.

Virginia Gómez N.
gomezv@granasa.com.ec

Las uñas, al igual que la piel o el cabello, nos emiten señales de alerta respecto a las condiciones de salud en que se encuentran. Este fenómeno fue descrito por Hipócrates en el siglo V a. C. y desde entonces, múltiples alteraciones ungueales han sido relacionadas con enfermedades sistémicas o trastornos y déficit nutricionales”, recalca la dermatóloga Soraya Panta.

Señala el doctor Guillermo Pizarro que la función de las uñas es proteger los tejidos de pies y manos, gracias a la proteína endurecida que las forma (la queratina) y que también se localiza en el cabello y la piel. Unas uñas saludables son lisas y de color uniforme (rosadas). Por el contrario, diversos estados de decoloración pueden sugerir ciertas enfermedades, infecciones, lesiones o intoxicaciones.

Las alteraciones más comunes

Si son frágiles o quebradizas, además de ser un síntoma de envejecimiento, puede ser culpa de algunas enfermedades, como hipertiroidismo o hipotiroidismo; si tienen crestas (líneas pequeñas y levantadas que se desarrollan en la parte superior e inferior de la uña), delgadas y cóncavas, sugieren anemia ferropénica.

Un mal funcionamiento del hígado se evidencia en uñas con manchas blancas. Y si la mitad de la uña es blanca y la otra es rosa, puede significar afección del riñón.

Los problemas del corazón se notan en la coloración rojiza de la base de la uña. Si luce amarillenta, engrosada y de lento crecimiento, puede ser causa de enfermedad pulmonar.

Si usted padece anemia, la luneta de la uña aparecerá pálida. Las uñas amarillentas con un ligero tinte rojizo en la base, pueden delatar a la diabetes, y si se tornan azules, deficiencias circulatorias o de oxígeno en la sangre”, enfatiza la doctora Panta.

El doctor Pizarro aporta con más datos. La uñas quebradizas denotan carencias vitamínicas y de minerales como el calcio. Aquellas con forma de “cristal de luna de reloj”, insuficiencia pulmonar crónica (bronquiectasia, enfisema pulmonar, entre otros). Las uñas que presentan líneas longitudinales delatan a personas con padecimientos digestivos e hipertensión arterial, pero si la línea es transversal y profunda, afecciones gástricas.

Los problemas emocionales se detectan en las uñas con bordes irregulares cortados por mordidas, característico de personas con labilidad emocional (cambio rápido del humor). Las uñas con poca o ninguna lúnula (la forma blanca en media luna en la base de la uña), se observa en personas con tensión arterial, trastornos renales moderados.

Los hongos o levaduras son culpables de cambios en su color, textura y forma, así como las infecciones bacterianas que pueden, además, causar la pérdida de la uña. Los virus que provocan verrugas, ocasionan también cambios en su forma.

En bebés e infantes también

Explica la doctora Panta que los niños no son la excepción y también es posible detectar afecciones. La coiloniquia, una inversión en la curvatura de la lámina ungueal que le confiere un aspecto cóncavo dorsal (de cuchara) es muy frecuente en la infancia, especialmente en el dedo gordo del pie. No suele ser un indicador de deficiencia de hierro y cistina como en el adulto.

Las líneas de Beau (depresiones centrales de la lámina) llegan a verse en un 92% de los niños entre 4 y 14 semanas de vida, pueden exacerbarse si ha habido sufrimiento fetal intrauterino.

Pero si estas marcas persisten en la adultez pueden ser el resultado de una enfermedad pasada, una lesión o una situación de desnutrición. “Un hallazgo ocasional son las lesiones ampollares autoinfligidas, que se ven en el dorso de los dedos índice y pulgar al nacer, atribuyéndose a la propia succión dentro del útero”.

Una vez detectadas las alteraciones es fundamental buscar ayuda profesional para tratar la enfermedad sistémica que solo en ciertos casos, permitirá que la uña recupere su estado normal.

Los trastornos de las uñas que se pueden evitar son los ocasionados por: infecciones por hongos (onicomicosis), lesiones por manejo de sustancias irritantes, cemento, diluyentes, entre otros. El uso de acetonas y esmaltes de uñas las debilitan”.

Actividades que perjudican

  1.  El contacto de las uñas con productos químicos y de limpieza.
  2.  Utilizarlas como herramientas, para destornillar, cortar, etc.
  3.  Golpes, manicuras vigorosas y el consumo de ciertos medicamentos pueden destruir o promover cambios ungueales de las uñas.
  4.  El cigarrillo retrasa el crecimiento por un déficit de nutrición al contraer los vasos sanguíneos y altera el color.
  5.  El mordisqueo causa un mal crecimiento y microtraumatismos que alteran su anatomía.

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