Edición: Domingo 08/enero/12

Temporada de cambios

Hechos. Repaso del año más convulso de la historia reciente de la moda, de la caída de Galliano al cambio de nombre de Cibeles.

Póstumo. La obra de McQueen se hizo conocida tras su muerte. Miles de almas querían ver la exposición de su obra.

Pasarela. Una novedad de 2012 es el cambio de Cibeles a Mercedes Benz Fashion Week Madrid.

Negocio. Puig compró Jean-Paul Gaultier y asentó su posición como grupo de moda.

Adiós. La caída de uno de los grandes diseñadores, Gagliano, abrió interrogantes.

Sucesión. Sarah Burton, siguió a McQueen, fue la creadora del vestido con que se casó Kate Middleton.

Homenaje. McQueen al morir dejó un vacío en el mundo del diseño, pero su exposición es una de las más vistas.

Creaciones. El mundo de la moda se deleitó con la creación de McQueen.

Creaciones. El mundo de la moda se deleitó con la creación de Gaultier.

Eugenia de la Torriente
El País

La naturaleza del sistema de la moda consigue que al espectador siempre le parezca estar recorriendo el trecho más revirado de la montaña rusa. En un año propenso a los titulares agitados y marcado por el baile de diseñadores, resultan especialmente pertinentes los textos seleccionados por Revista de Occidente en su número dedicado a la moda. El diálogo entre esta y la muerte que escribió Giacomo Leopardi, exhibe una notable actualidad, aunque data de 1827. Aunque nos parezca convulsa, la naturaleza de la moda nunca fue otra. Aquí algunos quiebros que nos dejó en 2011.

La caída de John Galliano

En febrero, uno de los más famosos diseñadores de moda protagonizó un incidente en un bar de París. Dior, donde llevaba 15 años, le despidió. En septiembre fue condenado por insultos racistas. El folletín de la caída en desgracia de Galliano fue en paralelo al pasatiempo del año: adivinar quién lo reemplazará en Dior. Desde que el puesto quedó vacante en marzo, se especuló con tantos nombres como diseñadores hay en primera fila del oficio. La debacle de Galliano, sumada a la de Christophe Decarnin en Balmain, alimentó un debate sobre la presión que la industria ejerce sobre los creadores. Historias como esta no son nuevas. Saint Laurent supo de su despido de Dior en 1960 (tras intentar vestir a las clientas de la casa como beatniks) mientras estaba en un hospital por crisis nerviosa. Cómo se hubiera incendiado Twitter con algo parecido.

Cuando Mcqueen dejó de ser Steve

Es cierto que la muerte de Alexander McQueen en 2010 hizo que su nombre sonara más allá del núcleo más recalcitrante. Pero ha sido en 2011 cuando su obra se ha hecho conocida. Es difícil saber qué empujó a 661.509 almas a hacer cola para ver la exposición de su trabajo en el museo Metropolitan de Nueva York: ¿fue su prematura desaparición? ¿La torturada belleza de los diseños que firmó? ¿El vestido, ideado por su sucesora Sarah Burton, con el que se casó Kate Middleton días antes de que se inaugurara? La exposición -la octava más vista en la historia del museo- y el traje han sido los pilares de la conversión de la marca en fenómeno global. Bajo la dirección creativa de Burton, que entregó 2 de las mejores colecciones del año, ya desembarcó en China.

Un nuevo amor al arte

Aunque solo sea por acumulación, el diálogo entre moda y arte se ha hecho oír. Además de la dedicada a McQueen se han visto exposiciones sobre Dior en el museo Pushkin de Moscú; Jean-Paul Gaultier en Montreal; Hussein Chalayan y Madame Grès en París; Yohji Yamamoto en el Victoria & Albert de Londres; Azzedine Alaïa en Holanda o Yves Saint Laurent en la Fundación Mapfre de Madrid. Además, por fin, se ha abierto el Museo Balenciaga de Getaria, y Gucci ha creado su propio centro en Florencia. Por su parte, Prada inauguró durante la Bienal de Venecia un palacio en el que exhibir su colección de arte contemporáneo. Se une a las 2 sedes que François Pinault, fundador del grupo PPR, poseía en la ciudad. Ya no se trata solo de que la moda entre en los museos. Sus faraones andan en busca de trascendencia cultural.

Cambio de manos

Pese a la coyuntura económica, los grandes conglomerados del lujo registraron crecimientos y eso favorece los movimientos. Puig compró este año Jean-Paul Gaultier y asentó su posición como grupo de moda. Ferragamo salió a Bolsa y también Prada, tras años de dilación. La operación sirvió para descubrir que Miuccia Prada y su marido están entre los mejor pagados de la industria con salarios anuales que rondan los 10 millones de euros. Pero el hombre más rico de este negocio sigue siendo Bernard Arnault y su voracidad se diría intacta: este año el grupo Louis Vuitton Moët Hennessy (LVMH) compró Bvlgari y consolidó el ataque a Hermès. Aunque las familias que controlan la casa se han blindado y definen su actuación como una ‘violación’, Arnault aumentó su participación hasta el 22,3%.

Adiós, Cibeles

En España, Inditex sigue exhibiendo su fortaleza, con un aumento de ventas del 10% en  los primeros 9 meses del año, mientras algunos diseñadores tratan de no desaparecer. Las dificultades no distinguen entre veteranos, como Elio Berhanyer, quien cerró su taller a finales de 2010, o emergentes: El Delgado Buil y Juan Antonio Ávalos han tirado la toalla. Otra clase de lucha por sobrevivir es la de la marca Jesús del Pozo, que intenta seguir tras morir su creador. Cuatro días antes del término del año, se supo de la desaparición de un símbolo. La pasarela madrileña ya no será Cibeles se denominará Mercedez-Benz Fashion Week Madrid. Como le dice la Moda a su ‘hermana’ Muerte, en el diálogo de Leopardi, “nuestra naturaleza común es la de renovar continuamente el mundo”.

COMENTAR:

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores. Expreso.ec se reserva el derecho de editar o no publicar aquellas opiniones que no cumplan con un uso apropiado del lenguaje.

Comentario: (256 caracteres máximo)

 

ESPECIALES

EDICIONES ANTERIORES

Elegancia en la intimidad del hogar Carló-Alighieri: 100% Clásico Cuando el Paisajismo es la arquitectura De aventura por el Perito Moreno Museo del Hielo en la Patagonia